ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA PARA ADULTOS (1ª Parte)

SER CRISTIANOS EN EL CORAZÓN DEL MUNDO

"La renovación en el Espíritu será auténtica y tendrá una verdadera fecundidad en la Iglesia no tanto en la medida que suscite carismas extraordinarios, cuando sí conduce al mayor número posible de fieles, en su vida cotidiana, a un esfuerzo humilde, paciente y perseverante para conocer siempre mejor el misterio de Cristo y dar testimonio de Él"

Catechesi Tradendae, 72

Primera Parte:    APROXIMACIÓN TEÓRICA A LOS CONTENIDOS, FUNDAMENTOS, OBJETIVOS Y CARACTERÍSTICAS DEL "ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA"

En junio de 2002, se ponía en marcha un proyecto largamente anhelado por toda la Acción Católica Española. Participaban en los trabajos un grupo de personas compuesto por especialistas en catequesis, profesores de teología, consiliarios y responsables seglares de la Acción Católica; e impulsaban y presidían las reuniones Mons. Elías Yanes, por aquel tiempo arzobispo de Zaragoza, y Mons. Atilano Rodríguez, Obispo de Ciudad Rodrigo y Obispo-Consiliario de la ACE

Se comenzaba a elaborar el "Itinerario de Formación Cristiana", que ya está en nuestras manos, y que pretende ayudarnos a "llegar a vivir en comunión vital con Jesucristo, que implica y conduce a la comunión con la Santísima Trinidad. Toda la fe cristiana, todo el vivir y el hacer del cristiano, brota de esta comunión y se alimenta constantemente de ella. En efecto, esta comunión con Jesucristo y esta confesión de fe trinitaria, es lo que nutre en profundidad ‘la dimensión religiosa’ del cristiano y alimenta ‘la dimensión eclesial’ de su vida y ‘la dimensión social’ de su compromiso"

Un itinerario que, con palabras más sencillas, busca la formación básica de cristianos laicos adultos, a la vez que ofrecer un servicio catequético y formativo a los miembros de la Acción Católica y a todas las parroquias y diócesis españolas que puedan considerarlo útil o conveniente.

Situados en esta perspectiva comprenderemos perfectamente cuál es el hilo conductor y el objetivo central del Itinerario: suscitar, promover y alimentar el encuentro y la comunión con Jesucristo. Y, también podremos caer en la cuenta de que no consiste meramente "aprender una doctrina", sino que se trata de ponernos en contacto y en comunión con Jesucristo mediante el encuentro personal con Él.

 

Podremos comenzar a avanzar en este proceso formativo, cuando sea, ese deseo de encuentro y de comunión con Jesucristo, el que presida nuestro esfuerzo personal y comunitario. El Itinerario, en su contenido y en su metodología, no es más que un medio para suscitar, vivenciar y profundizar en encuentro personal y comunitario con Jesucristo, nuestra conversión a Él en toda su plenitud y con todas las dimensiones esenciales implicadas en esta relación vital.

 

I.    DOS ETAPAS.

Los participantes en los grupos de formación deben tener clara conciencia de que el conjunto del Itinerario trata de propiciar una formación cristiana integral, como hoy se necesita: catequética y militante.

Tradicionalmente, los distintos Planes de Formación para adultos con los que hemos contado, pecaban de incidir en una de las dimensiones, "descuidando" la otra, con lo que la "progresiva adquisición de unos modos de ser, pensar y actuar profundamente cristianos" cojeaba. El "Itinerario de Formación Cristiana para Adultos" trata de subsanar esta tradición en nuestros Planes de Formación. Por ello abarca dos grandes etapas:

La formación catequética trata de ahondar en la identidad cristiana común a todo bautizado, propiciando la maduración de la fe en todas sus dimensiones: una fe conocida, celebrada, vivida, hecha oración, compartida comunitariamente, y anunciada, con obras y palabras, en medio del mundo. Lo esencial de esta Primera Etapa, de inspiración catecumenal, es buscar el equilibrio entre las diferentes dimensiones de la fe indicadas. Se busca una fe integral y equilibrada. Esta etapa [Temas 1-50], al cultivar las diferentes dimensiones de la fe propicia una primera iniciación en la militancia cristiana, todavía fundamental, de un primer nivel.

La formación militante, supuesta la formación básica propia de la primera etapa, trata de ahondar en algo que es especial en un laico: su condición militante, de testigo activo de la fe en medio del mundo. En la Segunda Etapa, lo esencial es buscar el equilibrio entre la espiritualidad y el compromiso cristiano, con obras y palabras, en el mundo que brote desde la hondura de la vivencia cristiana. Esta etapa [Temas 51-100], sobre la base de una identidad cristiana básica, ahonda en la dimensión espiritual y misionera de esa identidad, preparando a los laicos para ser testigos del Evangelio con palabras y obras, en medio del mundo.

La "formación militante" sin una "catequética" previa puede tener el riesgo de que aspectos esenciales para un cristiano queden más en la sombra: el conocimiento orgánico de la fe, la vida litúrgica, la vida moral, la vivencia comunitaria… Asimismo, una "formación catequética", obligada a tratar todas las dimensiones de la fe, sin una "específicamente militante", corre el riesgo de que la preparación para una presencia activa en medio del mundo, tan fundamental hoy y siempre, no sea lo suficientemente profunda.

 

II.    UNA FORMACIÓN QUE ABARCA A TODA LA PERSONA.

Se tienen en cuenta especialmente tres dimensiones de la persona interrelacionadas entre sí, las cuales están llamadas a ser presididas, articuladas y unificadas desde la fe vivida. La fe reclama coherencia en cada una de ellas y entre todas. Estas tres dimensiones son:

La dimensión noética o racional, por la que el hombre (varón y mujer) tiende a la verdad y al diálogo con los demás en la búsqueda de la misma.

La dimensión afectiva y experiencial, por la que el hombre (varón y mujer) tiende a la comunicación con los demás y a las vivencias profundas.

La dimensión ética o práxica, por la que el hombre (varón y mujer) tiende amar lo bueno, personal y socialmente y anhela la justicia y la paz.

A lo largo del Itinerario se ha evitado una "reducción" de la fe cristiana a cualquiera de esos aspectos –racionales, emocionales, éticos-, o a la autorrealización centrada en el propio yo. Por el contrario, ha habido un esfuerzo por tener muy presentes estas tres dimensiones y su mutua articulación y buscar que queden marcadas, informadas y presididas por la fe, evitando la tentación de desarrollar una dimensión a costa de las otras o de no vivirlas armoniosamente desde la fe. La unidad fe-vida realmente se da cuando hay unidad fe-razón, fe-vivencias y fe-conducta.

III.    DIMENSIONES FORMATIVAS.

Se toman en consideración cuatro dimensiones formativas fundamentales, que dan origen a cuatro partes diferenciadas pero mutuamente implicadas:

La Palabra de Dios. La dimensión bíblica: La primera parte bíblica supone un contacto personal con la Palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura, tal como nos la ofrece la Iglesia. Se centra en la acogida de Dios, que se nos revela en Jesucristo y que nos llama a una respuesta de fe y de conversión. Es un encuentro con Dios que viene a nosotros en la historia y se nos revela mostrándonos su Misterio y su Plan de Salvación; hemos de prestarle el asentimiento de la fe y la entrega total de nuestra vida.

La síntesis de fe. La dimensión doctrinal: La segunda parte, doctrinal, se centra en la explicitación del contenido de la Revelación y de la fe. Se trata de profesarla íntegramente (credo), de acogerla y celebrarla gozosamente (sacramentos) y de vivirla coherentemente en el encuentro amoroso con Cristo (oración) y en el comportamiento diario de nuestra vida (moral).

La espiritualidad cristiana. La dimensión espiritual: La tercera parte, espiritual, va dirigida a profundizar la catequesis fundamental que contienen las dos anteriores, fortalecimiento la espiritualidad del militante cristiano, llamado a la santidad, mediante el estilo de vida propio del seguidor de Jesús, dócil a la acción del Espíritu.

El compromiso cristiano. La dimensión social: La cuarta parte, social, pretende fortalecer el compromiso, el testimonio en el mundo y el espíritu evangelizador y misionero propio del seglar cristiano: en la familia, en la parroquia, en la escuela, en la cultura, en el trabajo, en la convivencia social y en la vida pública.

 

IV.    LA LITURGIA, CONFIGURADORA DEL ITINERARIO.

En cada una de las cuatro partes, como dimensión configurante, está presente la dimensión litúrgica y celebrativa. La dimensión litúrgica, y especialmente la Eucaristía, es una dimensión que articula todo el itinerario, ya que "La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo […] la Eucaristía aparece como fuente y cumbre de toda la evangelización" (Presbyterorum ordinis 5)

La Eucaristía es el centro de todo el plan de formación: "Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de su Señor, se hace realmente presente este acontecimiento central de la salvación y se realiza la obra de nuestra redención" (cf. Eccesia in Europa 11)

 

EN RESUMEN.

En resumen, el Itinerario que comenzamos pretende que de modo gradual y progresivo:

Conozcamos en profundidad el contenido de la fe cristiana y las implicaciones de la misma en todos los aspectos.

Redescubramos la grandeza de la vocación recibida en los Sacramentos de Iniciación Cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.

Vivamos consecuentemente con ella como cristianos adultos y comprometidos

TEMAS DEL ITINERARIO FORMATIVO

  • PRIMERA ETAPA: "EN EL CORAZÓN DEL MISTERIO DE LA FE:
    SER CRISTIANOS".

  • ·  PARTE I: ACOGER A DIOS QUE REVELA SU MISTERIO EN JESUCRISTO
                          (LA PALABRA DE DIOS)

    I.  FUNDAMENTOS: DIOS REVELA SU DESIGNIO BENEVOLENTE PARA LA SALVACIÓN
        DE LOS HOMBRES (LA REVELACIÓN).

    II.  LA BUENA NOTICIA: EL KERIGMA (NÚCLEO CENTRAL DE LA REVELACIÓN).

    III.  LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN: NARRATIO
           (ETAPAS DE LA REVELACIÓN Y DE SU ANUNCIO:

    A) EL TIEMPO DE LAS PROMESAS.

    B) JESUCRISTO: LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS.

    C) EL TIEMPO DE LA IGLESIA.

    IV.  LA SAGRADAS ESCRITURAS EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA
           (LA REVELACIÓN ESCRITA LEÍDA EN LA IGLESIA).

    ·  PARTE II: NUESTRA FE, LA FE DE LA IGLESIA (LA SÍNTESIS DE FE)

    V.  FUNDAMENTOS: LA RAZÓN DE NUESTRA ESPERANZA.

    VI.  LA FE DE LA IGLESIA: EL CREDO (CREER EN EL MISTERIO CRISTIANO).

    A) CREO EN DIOS PADRE.

    B) CREO EN JESUCRISTO.

    C) CREO EN EL ESPÍRITU SANTO.

    VII.  LOS SACRAMENTOS DE LA FE Y LA ORACIÓN
             (CELEBRAR Y VIVENCIAR EL MISTERIO DE LA FE).

    VIII.  LA VIDA EN CRISTO (LA LEY MORAL Y LA GRACIA).

     

     

  • SEGUNDA ETAPA: "EN EL CORAZÓN DEL MUNDO:
    SER TESTIGOS DE LA FE".

  • ·  PARTE III: CAMINANDO HACIA LA SANTIDAD.

    IX.  FUNDAMENTOS: VIVIR EN EL ESPÍRITU (ESPIRITUALIDAD Y VIDA).

    X.  EL SEGUIMIENTO DE JESÚS (CLAVES DEL VIVIR CRISTIANO).

    XI.  EL NUEVO MODO DE SER DEL CRISTIANO (VALORES Y VIRTUDES EVANGÉLICAS).

    A) VIRTUDES TEOLOGALES.

    B) VALORES EVANGÉLICOS BÁSICOS.

    C) VIRTUDES CARDINALES.

    XII.  CAUCES DECISIVOS DEL VIVIR CRISTIANO.

    · PARTE IV: TESTIMONIO DEL CRISTIANO EN EL MUNDO
                            (EL COMPROMISO CRISTIANO EN EL MUNDO).

    XIII.  FUNDAMENTOS: LA IGLESIA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
              (EL HOMBRE CAMINO DE LA IGLESIA).

    XIV.  LA TRANSFORMACIÓN CRISTIANA DEL MUNDO
              (CAMPOS DE PRESENCIA Y DE COMPROMISO LAICAL).

    XV.  EL TESTIMONIO DE LOS CRISTIANOS
             (CRITERIOS CRISTIANOS DE ACTUACIÓN).

    A) ANTE LA FAMILIA.

    B) ANTE LA CULTURA.

    C) ANTE LA ECONOMÍA.

    D) ANTE LA POLÍTICA.

    E) ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE.

    XVI.  DAR RAZÓN DE NUESTRA FE CRISTIANA
               (EVANGELIZADORES Y TRANSMISORES DE LA FE)

    .

     

    IMPLICADOS EN LA ELABORACIÓN DEL ITINERARIO

    Mons. Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza.

    Mons. Atilano Rodríguez, obispo de Ciudad Rodrigo y Consiliario de la ACE.

    Mons. Amadeo Rodríguez, obispo de Plasencia.

    Mons. Enrique Benavent, obispo auxiliar de Valencia.

    Mons. Antonio Cartagena, Director del Secretariado de la CEAS.

    Dña. Lourdes Azorín, Secretaria General de la ACE.

    D. José Manuel Agost, Viceconsiliario de la ACE.

    Dña. Beatriz Pascual, anterior Secretaria General de la ACE.

    D. José Juilio Marín, anterior Viceconsiliario de la ACE.

    D. Ricardo Lázaro, del Secretariado Nacional de Catequesis.

    D. José Vidal Taléns, Profesor de Teología Fundamental (Valencia).

    D. Juan Luis Martín, Vicario de Pastoral Educativa (Zamora).

    D. Jesús Moreno, Teólogo (Tarazona).

    D. Juan Bestard, Presidente del Cabildo (Mallorca).

    D. Lluc Riera, Catequeta (Mallorca).

    D. Pedro Escartín, Vicario General (Barbastro-Monzón).

    D. José Antonio Velasco, Delegado de Catequesis (Segovia).

    D. Fernando Altemir, Teólogo (Huesca).

    D. José Ramón García, sm, Profesor de Teología Dogmática (U. P. Comillas).

    Dña. Maria Dolores Ros, Catequeta (Zaragoza).

    D. Joan Guiteras, Deán de la Catedral (Barcelona).

    D. Miguel Ángel Gil, Catequeta (Murcia).

    D. Juan Pablo Ferrer, Catequeta (Teruel).

    D. Alfonso Fernández-Casamayor, Vicario General de Málaga.

    D. Gabino Uribarri, sj, Profesor de Teología Dogmática (U. P. Comillas).

    D. José Alberto Güemes, Biblista (Bilbao).

    D. Rafael Fernández, militante de AC (Oviedo).

    Presidentes y Consiliarios Generales de los Movimientos de AC.

     

     

           

    Consejo diocesano

    de Acción Católica

    de Cádiz y Ceuta

    H.O.A.C.
    Hermandad Obrera de Acción Católica

    J. O. C.

    Juventud Obrera Cristiana

    JUNIOR
    Movimiento Junior de Acción Católica