ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA PARA ADULTOS (2ª Parte)

SER CRISTIANOS EN EL CORAZÓN DEL MUNDO

En la primera parte, hemos abordado, una aproximación teórica a los contenidos, fundamentos, objetivos y características del "Itinerario de Formación Cristiana" impulsado por la Federación de Movimientos de Acción Católica. Ahora llega el momento de desgranar la cuestión metodológica, el cómo se lleva a cabo el proceso formativo que combina la formación militante y la formación catequética.

Segunda Parte: UNA METODOLOGÍA PARA CRECER.

El Itinerario de Formación Cristiana es un proceso formativo en el que se avanza de un modo gradual –por etapas- de acuerdo con una concepción pedagógica activa y participativa, inspirada en la rica historia de la Acción Católica. Para ello, el modo de abordar cada uno de los temas (reseñados brevemente en la primera parte) es siempre:

Personal, al requerir y fomentar el trabajo de uno. El Itinerario se entiende como un medio para ayudar a la persona a construirse una personalidad humana y cristiana madura, rica y con espíritu de iniciativa. Esto exige libertad y responsabilidad, y la formación ha de posibilitar que la persona crezca en su capacidad de vivir en libertad responsable.

Y grupal, ya que supone y cultiva el espíritu de comunidad. El grupo busca un mismo objetivo: el crecimiento en la identidad cristiana mediante la colaboración mutua, la apertura al otro y la fraternidad. La persona es la protagonista de su propio proceso formativo, que se construye mediante la reflexión vivenciada sobre la vida, la fe y la acción, compartiendo todo esto en el equipo.

 

I.    ASUMIR PERSONALMENTE LA FE Y HACERLA VIDA.

Este camino formativo consiste, sustancialmente, en ejercitarse en el diálogo y la confrontación continua entre la fe y la vida.

Queremos aprender a interrogar a la propia circunstancia y a la propia vida desde la fe, y a la fe desde la propia circunstancia y la propia vida… para dar forma cristiana a nuestra existencia entera. El Itinerario parte del sujeto que cree o quiere creer, y de su voluntad de confrontar su vida con la fe, para acabar desarrollando la unidad fe-vida en todas sus dimensiones.

Y parte, también de la fe, como don de Dios y como respuesta humana, que se expresa en la entrega libre a Él de toda nuestra vida. La clave de la unidad fe-vida está en percibir que toda la existencia humana del cristiano, en todas sus dimensiones, ha de iluminarse por la luz sobreabundante de la fe.

Desde este doble punto de partida, la metodología pretende la apertura al Espíritu de Jesús. Él es quien genera continuamente un nuevo modo de ser, de sentir, de pensar, de vivir y de afrontar la realidad. Hace experimentar a la persona un nuevo camino, una nueva orientación y un nuevo sentido para su propia vida personal y para la vida social.

 

II.    EL VER – JUZGAR - ACTUAR.

Este camino formativo, inspirado en la pedagogía de la Acción Católica, usa la plantilla, esquema o método del ver – juzgar – actuar. Un proceso que hace consciente un mecanismo, muchas veces inconsciente, en nuestra vida. Explicita el modo en que las personas llevamos a cabo las operaciones propias de la vida, aún las más cotidianas, para educarlo cristianamente.

Cada vez que actuamos como personas conscientes y libres, vemos claramente el asunto que tenemos entre manos, lo juzgamos y actuamos en consecuencia. Nada hay que actualice tanto las facultades más nobles de la persona, como llegar a adquirir el hábito y espíritu del ver, juzgar y actuar. Y nada mejor para vivir la fe, que ver, juzgar y actuar de acuerdo con la fe. Vemos juzgamos y actuamos para vivir la fe desde la vida y vivir la vida desde la fe.

El método se convierte en un estilo de vida en la persona, y nos lleva a pasar por el mundo con los ojos y el corazón abiertos, iluminados por la fe; condiciona las tomas de postura en la vida cotidiana, vaciándolas de una falsa neutralidad; y genera personas con capacidad de intervención conscientemente cristiana en los diversos ámbitos de su vida.

El VER no es tanto un análisis sociológico, como un acercamiento a la realidad desde la fe cristiana. Momento de análisis y comprensión creyente de la realidad, para descubrir la vida en profundidad, detectar las causas y consecuencias de cualquier fenómeno o hecho, en todas sus dimensiones. Un Ver que desvele el "acontecimiento" escondido en el espesor de lo real. Ver la vida y la realidad que nos rodea con los ojos de Dios, mirar la realidad como Él lo hace. Y, al revés, descubrir la presencia de Dios que se revela e ilumina la vida y los acontecimientos. Que nos ofrece un sentimiento salvífico y una oportunidad para responderle con fe.

El JUZGAR trata de discernir, desde la Palabra de Dios transmitida por la Iglesia, la presencia y llamada de Dios a asumir su designio de salvación. Es el momento más profundo de encuentro personal y personalizador con la Palabra y la Persona de Jesucristo. Es el momento de la conversación y la disponibilidad. No buscamos recetas en el Evangelio y, menos aun, justificar nuestros presupuestos y convicciones. Es dejarse iluminar por la luz de la Palabra de Dios que nos llama al cambio y la conversión personal.

El ACTUAR traduce en hechos todo lo anterior: pasar a la acción. Provocar un compromiso, que es mucho más que una actividad, es un talante, una manera de ser y hacer, una fidelidad que, traducida en hechos, nos transforma y transforma la realidad personal, ambiental y estructural. El Actuar es "acción de gracias" que implica una respuesta generosa a Dios.

El método y su concreción mediante este esquema promueven una dinámica de vida cristiana. Un modo de ser, vivir, pensar, sentir y actuar desde la fe… que se genera en la vida de la persona que lo pone en práctica con fidelidad y constancia. Y una dinámica espiritual, que construye cristianos integrales, que van haciendo síntesis vital entre la fe y la vida.

 

III.    EL TRABAJO PERSONAL ANTES DE LA REUNIÓN.

Este trabajo personal implica:

1. Leer atentamente el tema de que se trata en cada caso, y algunos de los textos de la Sagrada Escritura que se citan. Esta lectura de la Escritura se ha de hacer con la actitud de fe y reverencia que merece la Palabra de Dios.

2. Orar con alguno de los textos leídos, pidiendo al Espíritu Santo "conocimiento interno" del amor del Padre, de Jesucristo su Hijo y del Espíritu Santo
(cf San Ignacio, Ej. n. 2, 104, etc.).

3. Contestar –por escrito y con brevedad- las preguntas que se proponen en cada tema (dos para el "ver", dos para el "juzgar" y dos para el "actuar", y que compartiremos con los demás en la reunión.

 

IV.    DURANTE LA REUNIÓN.

Cada uno de estos momentos debe estar orientado por un sincero deseo de conversión personal hacia Dios Padre, de seguimiento de Jesucristo, de docilidad al Espíritu Santo.

Comenzamos con una breve oración vocal (Padrenuestro, Avemaría, Gloria…)

Un tiempo de silencio para renovar la fe en la presencia del Señor, "porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos", dice Jesús (Mt 18,20). Asimismo, se pueden presentar brevemente intenciones por las que ofrecemos a Dios la reunión.

Leer los textos bíblicos indicados en el tema que han de traerse registrados en la Biblia, por aquellos que se designen en la reunión anterior.

Tres miembros del grupo designados en la reunión anterior, reflexionan brevemente sobre cada uno de los tres aspectos a profundizar, que se señalan.

Cada uno de los miembros del grupo comunica, con brevedad y sencillez, las respuestas a las preguntas (Ver-Juzgar-Actuar) que se formulan en el tema. Estas contienen los sentimientos y reflexiones que la lectura y la oración han suscitado en cada uno. Durante esta parte (la más amplia de la reunión) es importante tener en cuenta que:

· No se discute. Cada uno debe escuchar sabiendo que a veces el Espíritu nos habla a través de nuestros hermanos.

· Todos los miembros del grupo deben tener la certeza de que nadie va a juzgar a nadie por lo que dice o calla en la reunión del grupo, siendo fieles a la Palabra de Jesús: "no juzguéis" (Mt 7,1).

· La Palabra de Dios "discierne los sentimientos y pensamientos del corazón" (Hb 4,12). Cada uno debe preguntarse en su interior: "¿Qué he de hacer, Señor?" (Hch 22,10).

· Los demás miembros del grupo pueden ayudarnos a buscar, discernir y encontrar la respuesta a esta pregunta. "La voluntad de Dios, que es lo bueno y agradable y perfecto" (Rom 12,1-2;  8,8; Ef 5,17; Gál 1,10).

· La vivencia de la fe debe traducirse en un cambio de actitud, en una conversión y adhesión de fe más profunda a Cristo, y generalmente en una acción o compromiso concreto. La fe, si es viva, es "fe que actúa por la caridad" (Gál 5,6), y reclama que "no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad" (1Jn 3,18). La acción o compromiso inspirado en la fe y en la caridad, nos educa y transforma, nos hace crecer en Cristo-Jesús, bajo la acción del Espíritu Santo. El grupo, si es un grupo de Iglesia, no existe para sí mismo.

Concluir (en la hora prevista) con el Padrenuestro, el Magníficat o con la oración de Jesús al Padre en la última cena (Jn 17); o con algún cántico apropiado. Oramos en presencia de Jesús y del Padre con la gracia del Espíritu.

Estos apartados que se indican para una reunión, en el caso que se vea conveniente se pueden distribuir para dos o más reuniones.

Cuando surja un acontecimiento o situación especial que desvía la atención del grupo del tema formativo, puede hacerse necesaria otra reunión o encuentro distinto al descrito, en la que se pueda dedicar la mayor parte del tiempo a comunicar, con libertad de espíritu, las experiencias de la vida cotidiana de cada uno en su vertiente individual o en su relación con los demás: en la vida familiar, en el trabajo, en la actividad pastoral. Pueden ser a veces experiencias especialmente gozosas o dolorosas, de esperanza, de frustración, de desánimo, aspiraciones, proyectos…

También en estos casos conviene dedicar algún tiempo a la lectura de una página de la Sagrada Escritura y un tiempo de oración en silencio. Esta comunicación tiene como finalidad principal abrir nuestra vida a la Palabra de Dios y a la "gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo" (2Cor 13,13).

 

V.    OTRAS OBSERVACIONES.

El valor del grupo para la formación, la vida espiritual y la acción, depende decisivamente de la claridad mutua de sus miembros, de la regularidad y perseverancia, de la fidelidad a un método con los elementos indicados anteriormente.

El grupo de formación cristiana ha de promover la fidelidad a la verdad, el amor y la unidad, la reconciliación y la paz; ha de vivir con la alegría de la fe en el amor de Dios y de la esperanza en Cristo Resucitado. Un grupo de cristianos ha de encarnar en su vida la misericordia y la ternura de Dios Padre, la mansedumbre y humildad de Jesucristo, y la comunión del Espíritu Santo.

En la reunión trataremos de ayudarnos a amar más a Dios Padre y a nuestro prójimo, en unión con Jesucristo, el Hijo Unigénito, con la gracia del Espíritu Santo. Si amamos a Dios como Él quiere ser amado, todo lo demás se nos dará por añadidura.

Los momentos de tensión, de crisis, sufrimiento, pesimismo o desolación, deben servir para crecer en la esperanza, en la fe viva, en la caridad. Será preciso dirigir una mirada de fe y confianza a Jesucristo y pedirle, por la intercesión de la Virgen Inmaculada, el don del Espíritu para amar a nuestro prójimo desde el amor con que Él ama a cada uno.

Conviene dedicar alguna reunión a una evaluación y revisión de cómo va desenvolviéndose la vida del grupo: aspectos positivos, cómo nos ayuda, aspectos deficientes, líneas de superación…

La Palabra de Dios, aceptada en la fe de la Iglesia, debe iluminar toda la vida de la persona en su dimensión individual y social. Ninguna zona de nuestra vida debe quedar fuera de la soberanía de Cristo (cf Col 1,13-20; Ef 1,10-23). Toda nuestra vida debe orientarse a la comunión con Cristo, con el Padre en el Espíritu Santo, con la especial ayuda de la Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia.

Para más información sobre el
"Itinerario de Formación Cristiana"

Federación de Movimientos
de Acción Católica

Alfonso XI, 4 4º
28014 – Madrid
Tfno: 915 315 406
accioncatolica@accioncatolicaes.org

TEMAS DEL ITINERARIO FORMATIVO

  • PRIMERA ETAPA: "EN EL CORAZÓN DEL MISTERIO DE LA FE:
    SER CRISTIANOS".

· PARTE I: ACOGER A DIOS QUE REVELA SU MISTERIO EN JESUCRISTO
                     (LA PALABRA DE DIOS)

  1.  FUNDAMENTOS: DIOS REVELA SU DESIGNIO BENEVOLENTE PARA LA SALVACIÓN DE LOS HOMBRES (LA REVELACIÓN).
  1. LA BUENA NOTICIA: EL KERIGMA (NÚCLEO CENTRAL DE LA REVELACIÓN).
  1. LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN: NARRATIO
          (ETAPAS DE LA REVELACIÓN Y DE SU ANUNCIO:

 A)   EL TIEMPO DE LAS PROMESAS.

B)    JESUCRISTO: LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS.

C)    EL TIEMPO DE LA IGLESIA.

  1. LA SAGRADAS ESCRITURAS EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA
     (LA REVELACIÓN ESCRITA LEÍDA EN LA IGLESIA).

·PARTE II: NUESTRA FE, LA FE DE LA IGLESIA (LA SÍNTESIS DE FE)

V.  FUNDAMENTOS: LA RAZÓN DE NUESTRA ESPERANZA.

VI.  LA FE DE LA IGLESIA: EL CREDO (CREER EN EL MISTERIO CRISTIANO).

A) CREO EN DIOS PADRE.

B) CREO EN JESUCRISTO.

C) CREO EN EL ESPÍRITU SANTO.

VII.  LOS SACRAMENTOS DE LA FE Y LA ORACIÓN
         (CELEBRAR Y VIVENCIAR EL MISTERIO DE LA FE).

VIII.  LA VIDA EN CRISTO (LA LEY MORAL Y LA GRACIA).

 

  • SEGUNDA ETAPA: "EN EL CORAZÓN DEL MUNDO:
    SER TESTIGOS DE LA FE".

  • ·  PARTE III: CAMINANDO HACIA LA SANTIDAD.

    IX.  FUNDAMENTOS: VIVIR EN EL ESPÍRITU (ESPIRITUALIDAD Y VIDA).

    X.  EL SEGUIMIENTO DE JESÚS (CLAVES DEL VIVIR CRISTIANO).

    XI. EL NUEVO MODO DE SER DEL CRISTIANO (VALORES Y VIRTUDES EVANGÉLICAS).

    A) VIRTUDES TEOLOGALES.

    B) VALORES EVANGÉLICOS BÁSICOS.

    C) VIRTUDES CARDINALES.

    XII.  CAUCES DECISIVOS DEL VIVIR CRISTIANO.

    ·  PARTE IV: TESTIMONIO DEL CRISTIANO EN EL MUNDO
                              (EL COMPROMISO CRISTIANO EN EL MUNDO).

    XIII.  FUNDAMENTOS: LA IGLESIA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
             (EL HOMBRE CAMINO DE LA IGLESIA).

    XIV.  LA TRANSFORMACIÓN CRISTIANA DEL MUNDO
              (CAMPOS DE PRESENCIA Y DE COMPROMISO LAICAL).

    XV.  EL TESTIMONIO DE LOS CRISTIANOS
               (CRITERIOS CRISTIANOS DE ACTUACIÓN).

    A) ANTE LA FAMILIA.

    B) ANTE LA CULTURA.

    C) ANTE LA ECONOMÍA.

    D) ANTE LA POLÍTICA.

    E) ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE.

    XVI.  DAR RAZÓN DE NUESTRA FE CRISTIANA
              (EVANGELIZADORES Y TRANSMISORES DE LA FE)

    .

     

     

     

    IMPLICADOS EN LA ELABORACIÓN DEL ITINERARIO

    Mons. Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza.

    Mons. Atilano Rodríguez, obispo de Ciudad Rodrigo y Consiliario de la ACE.

    Mons. Amadeo Rodríguez, obispo de Plasencia.

    Mons. Enrique Benavent, obispo auxiliar de Valencia.

    Mons. Antonio Cartagena, Director del Secretariado de la CEAS.

    Dña. Lourdes Azorín, Secretaria General de la ACE.

    D. José Manuel Agost, Viceconsiliario de la ACE.

    Dña. Beatriz Pascual, anterior Secretaria General de la ACE.

    D. José Juilio Marín, anterior Viceconsiliario de la ACE.

    D. Ricardo Lázaro, del Secretariado Nacional de Catequesis.

    D. José Vidal Taléns, Profesor de Teología Fundamental (Valencia).

    D. Juan Luis Martín, Vicario de Pastoral Educativa (Zamora).

    D. Jesús Moreno, Teólogo (Tarazona).

    D. Juan Bestard, Presidente del Cabildo (Mallorca).

    D. Lluc Riera, Catequeta (Mallorca).

    D. Pedro Escartín, Vicario General (Barbastro-Monzón).

    D. José Antonio Velasco, Delegado de Catequesis (Segovia).

    D. Fernando Altemir, Teólogo (Huesca).

    D. José Ramón García, sm, Profesor de Teología Dogmática (U. P. Comillas).

    Dña. Maria Dolores Ros, Catequeta (Zaragoza).

    D. Joan Guiteras, Deán de la Catedral (Barcelona).

    D. Miguel Ángel Gil, Catequeta (Murcia).

    D. Juan Pablo Ferrer, Catequeta (Teruel).

    D. Alfonso Fernández-Casamayor, Vicario General de Málaga.

    D. Gabino Uribarri, sj, Profesor de Teología Dogmática (U. P. Comillas).

    D. José Alberto Güemes, Biblista (Bilbao).

    D. Rafael Fernández, militante de AC (Oviedo).

    Presidentes y Consiliarios Generales de los Movimientos de AC.

     

     

           

    Consejo diocesano

    de Acción Católica

    de Cádiz y Ceuta

    H.O.A.C.
    Hermandad Obrera de Acción Católica

    J. O. C.

    Juventud Obrera Cristiana

    JUNIOR
    Movimiento Junior de Acción Católica